Ibn al-Qayyim رحمه الله dijo:


La felicidad del ser humano yace en esforzarse por buscar lo que le beneficia en esta vida y en el Más Allá. Esforzarse significa dar lo mejor de uno mismo. Como el esfuerzo y los actos de una persona sólo pueden realizarse con la ayuda de Allah y por Su voluntad, Él nos ha encomendado buscar Su ayuda para ello, cumpliendo con el significado del versículo: “Sólo a Ti Te adoramos, sólo a Ti Te pedimos ayuda” (al-Fátihah 1:5). Esforzarse por aquello que le beneficia es un acto de culto a Allah y sólo puede lograrse con la ayuda de Él. Por lo tanto él nos ordenó adorarle y buscar Su ayuda.


“Y no se sientan desamparados”, porque sentirse desamparados es lo opuesto a esforzarse por alcanzar el bien, y es la actitud opuesta a buscar a ayuda de Allah. Por lo tanto, quien se esfuerza en buscar el bien y busca la ayuda de Allah no se sentirá nunca desamparado. Este principio se aplica antes de que lo decretado suceda, y guía al musulmán a lo que es una de las más grandes causas para lograrlo, que es esforzarse por ello mientras busca la ayuda del Único, en Cuyas manos está el destino de todas las cosas, de Quien provenimos y a Quien retornaremos. Cuando lo que no ha sido decretado para él, no le sucede, hay dos escenarios posibles: el primero es sentirse desamparado, lo cual le abre las puertas al trabajo de Satanas en nuestra mente, y este sentimiento de desamparo lo conduce a las lamentaciones y a decir “si sólo hubiera hecho tal cosa…”. Esto le abre camino a la vergüenza, la angustia, la pena, las lamentaciones y la ira, las cuales provienen todas de Satanás, y el Profeta صلى الله عليه وسلام prohibió abrirle las puertas a Satanás de esta manera. O en un segundo escenario, la persona puede meditar en el decreto divino, porque si se ha decretado eso para él (para que obtenga lo que busca) no lo habría perdido y nadie podría habérselo quitado. Por eso él dice: “Si algo te sucede, no digas “Si sólo hubiera hecho tal y tal cosa, tal otra habría pasado”. Más bien digan: “ِ Allah ha decretado esto y Él hace lo que Él quiere”. Entonces él nos enseñó que lo que nos beneficia en este caso: si obtiene lo que quiere y si no lo obtiene.”


[Shifa’ al-‘Alíl (37-38)].